
Sola.
El peso de la vida se ha posado en su pecho y le quema en los ojos, y le atenaza el alma.
En la garganta brotan realidades de sal.
Desnuda.
El dolor se hace hueco en el vientre indefenso,fluye por las arterias, se encarama a la piel.
Ella abraza sus piernas hasta hacerse muralla.
Frágil.
Hunde lánguida mente la cara en las rodillas la luz hiere como una cuchillada se esconde de sí misma, mastica su derrota.
Herida.
Oscuras pesadumbres sobrevuelan la nucasatinada de ausencias y el silencio le grita desde un ángulo muerto.
Absorta.
Unas alas verdosas le acarician los hombros con el vuelo fugaz apenas perceptible de una brisa sin dueño.
Tal vez asoma una esperanza tras las sombras moradas de extrarradio.




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