
Pues aquí estoy, acabando un día mas, un día relativamente bueno.
He estado sonriendo, casi durante 11 horas, intentando pasar el día lo mejor posible, y creo que lo he llevado bastante bien, o eso o mi hipocresía empieza a llegar a un punto impensable.
Creo que hasta yo misma empiezo a creerme mis mentiras.
En realidad siento un miedo increíble, estoy cansada, asustada y deprimida. Tengo la impresión que de un momento a otro, explotare...
Cada día las cosas se complican un poco mas, mi papa se pone un poquito peor, y yo sigo aquí esperando, intentando mentalizarme que de un momento a otro puede pasar, puede irse y dejarme sola.
Intento olvidarlo, intento borrarlo de mi mente, intento pensar que no va a pasar, y convencerme de que cuando llegue el momento, podre superarlo, aunque los resultados médicos, no son tan optimistas como yo.
Cada día una nueva infección le ataca, mostrándonos lo que inevitablemente va a pasar. Yo bromeo con el, bromeo con ello, al fin y al cabo que mas puedo hacer.
Me paso el día entero consolando, a mi familia, restándole importancia, intentando mentalizarlos y que no sufran mas de lo necesario, pero ¿quien me consuela a mi?
Nadie, como siempre tirando de la familia, siendo la dura, la fuerte, la que no se derrumba ante nada,la que no se arrodilla ante nadie, la que siempre tiene una palabra de animo, la que nunca se deja caer.
O eso parece.
En realidad, no soy dura, soy débil, me derrumbo ante Ana, me arrodillo con Mía, incapaz de decirme nada bueno, cayéndome cada día y luchando por levantarme.




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