
Un gran día, aunque en sus comienzos, cuando el nene, me pidió el desayuno a las 8 de la mañana, solo quería dormir, no me preguntéis por que de repente, aun dormida, me sentí mas animada y feliz.
Me levante y mientras tomaba el café, decidí que iba a intentar que ese fueses un buen día. Le pregunte al nene si quería ir a comer con mi abuela, y ante la negativa le explique que el iría también, desde luego acepto creo que no dude que lo haría en ningún momento, llame a mi abuela para avisarla, y decidí ponerme mona. No recuerdo el tiempo que hace que no me ponía un vestido, pero hoy... lo hice. Después de la ducha, me puse el vestido, y me acerque al espejo, como sabéis hace tiempo que en mi casa, solo queda uno, que te permite ver, poco mas que la cara. Me peine, me maquille y me repetí una y mil veces, lo mona que estaba. ¿Se podía mejorar? Desde luego, luchando por ello estoy, dando un pasito mas cada día.
Llego mi abuela, salimos de casa, y en ese momento me repetí, que ese seria un buen día, que lo pasaría bien.
Estuvimos hablando durante todo el camino, y al llegar al restaurante, me encontré con un viejo amigo, después de recibir un simple pero sonriente hola por mi parte, me llamo, me acerque a el, a su hermano y a una niña muy mona que me presento como su novia, me alegre por el, ese niño tuvo muchos problemas, debido a su bipolaridad producida según se dice por las drogas, aunque estoy convencida de que ellas, solo aumentaron sus problemas, pero bueno que por primera vez en mucho tiempo, me alegre por alguien, cuando mi abuela me pregunto que quería comer, algo que empezó a atormentarme cuando la llame le respondí sin dudarlo ni un momento, pescado claro, lenguado con ensalada.
Volví a su lado, después de hablar con mi amigo y su novia durante un buen rato, y pase dos horas hablando con ellos, disfrutando de mi niño, a la vez que reprochaba que me hubieran puesto dos lenguados, son pequeños, respondió mi abuela ante mis represalias, al final, deje la ensalada.
Al salir de allí, me dirigí a casa de mis padres, para tomar el café con ellos, en el camino llame a mi mama, para decirles que iba de camino, cuando me respondió, que estaban de vacaciones.
No me lo podía creer, iba a ser mi gran día y mi papa volvía al hospital. Me hundí, en ese momento me hundí, pero después de pensarlo unos segundos, decidí que eso no podía amargarme el día, se lo debía a mi nene que no dejaba de sonreír en ningún momento.
Así que quede con mi mama a tomar un café un momento en una cafetería y después de recordarme el tiempo que hacia que no me veía así, cogí el autobús con mi nene y nos fuimos de compras.
Dios, hacia tiempo que no me divertía tanto, lo pasamos realmente bien, aunque la ultima hora, el pobre estaba ya agotado.
Habíamos decidido ir a una de las fiestas que hacen en mi ciudad, a comprar rosquillas, jugar, y comer algodón de azúcar.
Y así fue, después de descansar una hora, mientras merendamos, llego mi novio y aun después de decir que no, vino a la fiesta. Fuimos a por el algodón de azúcar, montaron en los coches de choque, ellos sonreían, yo también.
Jugo en varios puestos, a los dardos, disparo, pesco patios, y se llevo un premio. Nos sentíamos agotados decidimos comprar las rosquillas y volver a casa.
Paramos a tomar algo, y a comprar la cena, para que no tuviera que cocinar. Y volvimos a casa.
Cenamos, yo un cóctel de frutas.
Llame a mi madre, para saber como estaba mi papa, y no muy bien la verdad. Volví a hundirme, vimos una película de dibujos, y estoy aquí.
Intentando levantarme, porque hoy... es mi gran día.




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