
Grito en silencio y callo a voces, para que puedan oírme los sordos de la tierra. Pero los sordos, también gritan con sus voces calladas y sus gritos silencian los míos.
Hablaré conmigo misma, me contaré todo eso que siempre callo, ahora que estoy sola, ahora que puedo oír el silencio…No encuentro a un Dios que me espere.
Para mí, no quedó vida eterna. Tengo que acabar mi tarea, porque luego, será tarde, demasiado tarde.
Se apagará la luna de mi vida, y el sol, hace ya tiempo que no brilla.
He plantado un árbol He tenido un hijo! Pero ese libro, no acaba de nacer… ¡Que gestación tan larga! ¡Cuantas lágrimas hacia dentro! ¡Cuantas risas fingidas!
Manos que no encuentran otras manos ¡Que tristeza! Ojos que no pueden ver, con las cuencas vacías. Bocas desdentadas que simulan una risa, que no pueden hablar, que no saben hablar.
Oídos que intentan escuchar, pero que solo oyen una zarabanda imposible. Aromas que no han existido ¿A qué huele la amistad? ¿A que huele la vida? ¿Qué esperaba? ¿Quién me hizo soñar con estelas plateadas? ¿Quién me dijo que podían tocarse los luceros?
Leí a Kempis, pero no quise creerle. Entonces, aún era joven mi corazón, estaba lleno de ilusiones. Hoy espero serena que el río llegue al mar.
He aprendido que las aguas, nunca fluyen hacia arriba…




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