Hoy debería haber terminado mi ayuno, habría terminado, si no fuera por mi suegra, ya sabéis que la semana pasada quede con ella, y me hizo cenar, así que lo aumente tres días más...La verdad estoy impresionada conmigo misma, llevo una semana de ayuno total, y me siento bien. Estoy un poco débil por momentos, pero nada que no se arregle con un poco de aire fresco. Aunque bueno con el frío que tengo, reconozco que una sopa esta noche no me vendría mal. Al fin y al cabo es lo único que me supera estos días, el frío, y el insomnio... Dios, las noches se me hacen eternas, en cuanto se acuestan el niño, me levanto y vago sola por la casa, contando las horas que faltan para que amanezca. Recuerdo que antes adoraba estar en casa, esperaba todo el día a que fuera hora de llegar, hay que tener en cuenta que salgo de mi casa a las 7:30 y vuelvo a las 22:30, lo que me llevo a ser una persona muy casera. ¿Porque será que siempre queremos lo que no tenemos? Pero ahora, solo pensar en llegar es una agonía, llegar significa que empieza la locura, la locura de no saber si esa noche va a ser, si realmente voy a conseguir dormir o si por el contrario, vagare por la casa, como una niña perdida que busca a su mama. Creo que lo peor de todo, lo que mas miedo me da, es dirigirme a la cocina, cada vez que voy a por agua, realmente lo paso mal, veo para la tartera, con la comida preparada y pienso si realmente ese es el camino, el camino hacia el sueño... Creo que después de tantos días sin dormir empiezo a delirar ya.
Hoy baje al supermercado, a por agua como no, y ya llego la ¡navidad! Ainssss... el espíritu navideño... Falta mas de un mes para nochebuena, y ya esta todo lleno de luces, árboles y bolas de colores... Y como no, turrones, mazapanes y champagne... La gente estaba como loca revoloteando alrededor de los turrones, pensando que cantidad cogian de blando, duro y chocolate... Claro, que mientras ellos veían si el de chocolate era almendrado, yo veía el turrón alrededor de su cintura, las almendras en sus piernas y calculaba las calorías que podían llegar a consumir, comiendo tan solo un pedazo de cada uno de esos turrones, luego llego el momento de los mazapanes, los había en cajas o por peso, peso... de eso se preocuparan al terminar las fiestas. Mientras tanto planeaba, la manera de escaquearme este año de las cenas. Odio las navidades, odio la hipocresía de las fiestas y sobre todo odio las cenas navideñas... Entrantes, marisco, primer plato, segundo plato, tercer plato, postre, café, turrones, mazapanes y champagne... Creo que voy a coger gastroenteritis y me voy a quedar con el café. Pero bueno, me queda todavía algo mas de un mes para pensarlo, sea lo que sea ya os lo iré contando... Un beso.




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