¡¡aDVeRTeNCia!!

domingo, 9 de noviembre de 2008

LA ANOREXIA (Así empezó todo)


DEFINICIÓN: El término anorexia proviene del griego a-/an- (negación) + orégo (tender, apetecer). Es un síntoma frecuente en multitud de enfermedades y situaciones fisiológicas consistente en la disminución del apetito, lo que puede conducir a una disminución de la ingesta de alimentos.
La causa más común de anorexia es la propia saciedad tras la ingesta de alimentos. A esta situación fisiológica se la denomina anorexia postprandial.Puede aparecer en infecciones generalizadas, en inflamaciones de la mucosa intestinal (enfermedad de Chron, colitis ulcerosa) procesos neoplásicos, en la demencia o en trastornos psicológicos como la depresión o la anorexia nerviosa, siendo, por sí solo poco específico para la obtención de un diagnóstico. El abuso de determinadas drogas también puede provocar la aparición de la falta de apetito, fundamentalmente con aquellas estimulantes del sistema nervioso central. Es también un efecto secundario de algunos fármacos (antidepresivos, Metilfenidato, etc.)

Así que lejos de lo que muchos podéis pensar, la anorexia no solo tiene que ver con la obsesión de esa persona por bajar de peso, más bien eso es muy poco probable. La anorexia como tal, casi siempre viene precedida de alguna enfermedad física. En mi caso como muchas sabéis vino precedida de una enfermedad pulmonar, que me hizo bajar de peso considerablemente y por aquel entonces nada me hizo pensar que fuera a llegar a esto...



Todo empezó hace 12 años, por aquel entonces esta era la definición de anorexia, era un síntoma, únicamente un síntoma de otras enfermedades, aun no se contemplaba la anorexia como enfermedad, como muchos llaman ahora.
Yo era una chica normal, iba al instituto, salía con mis amigos y disfrutaba de la vida no era una persona obesa ni exageradamente delgada estaba en ese grupo que la gente considera normal. No tenia complejos con mi cuerpo, o no más que el resto de las chicas de mi edad, comía normalmente y tenía mucha actividad, lo que me hacia quemar la grasa que consumía, hasta que caí enferma...
Recuerdo aquel día, había salido del instituto y como casi cada tarde, a última hora, baje al cyber, por aquel entonces tener internet en casa era un lujo, así que no me quedaba otra, los cybers estaban en pleno auge, los jóvenes empezábamos a utilizar el MIRC para comunicarnos, y empezaban a aparecer los juegos en red... (Dios quien me lea va a pensar que hablo de la prehistoria, jajá)
Cuando me disponía a salir de cyber para irme a tomar algo con mis amigos, ¡tosí! si si, habéis leído bien, ¡tosí! quien iba a pensar por aquel entonces y bueno, quien piensa ahora que por un simple ataque de tos, podría empezar todo esto, antes de apartar la mano de mi boca me di cuenta de que tenía un sabor raro en ella pero no le di la mas mínima importancia, hasta que aparte la mano, a Oscar, el dueño del cyber por aquel entonces se le abrieron los ojos como platos, me vio con cara de asustado y se ofreció a acompañarme a casa, no lo entendí hasta que me vi, tenía las manos ensangrentadas, y cuanto más tosía mas sangre brotaba de mi boca, me asuste, le pedí que llamara un taxi y me fui a casa.
El taxista quería llevarme al hospital pobre iluso, yo solo quería dormir...
Cuando llegue a casa, la escena era como de película, mis padres me veían asustados, yo completamente manchada de sangre intentaba pedirles que no se preocuparan, que me dolía un poco el pecho pero solo quería descansar, no lo conseguí, desde luego me llevaron a urgencias y allí me pase el resto del día, y toda la noche.
Prueba tras prueba, mis padres cada vez se preocupaban mas, yo por aquel entonces no me daba cuenta de lo que se me venía encima, pensaba que era una simple gripe, lo cual tenía su lado bueno, iba a pasarme unos días en casa, descansando.
Hasta que llego el médico con el resultado, los días se iban a convertir en meses, ya que no era una simple gripe, si no tuberculosis pulmonar, le llamo en aquel momento. Cierto es que tampoco tenía mucha información de lo que padecía solo sabía que la gente se moría de eso, pero qué demonios, yo no vivo en el tercer mundo, aquí tenemos médicos y la gente se recupera de todo... o casi.
Así pasaron los días, las semanas, y los meses, 7 interminables meses de medicación y pruebas, en los que solo quería dormir, dormir y dormir...
Empecé a bajar de peso, ya que únicamente me alimentaba a base de zumos, no estaba obsesionada en adelgazar ni mucho menos, pero no tenía apetito nunca.
Después de tres meses, cada vez me sentía mas débil y mareada, me pasaba los días en mi habitación, leyendo y durmiendo. Al día siguiente me tocaba revisión mensual, otra vez placas y analíticas, era como mi rutina de todos los meses, así que cuando me levante, me dirigí a hacerme las placas, como siempre, nada me hacía pensar que ese día sería distinto, que ese día aparecería en mi vida, algo inimaginable en aquel entonces. Recuerdo a la enfermera, colocarme en la máquina de rayos y lo siguiente que recuerdo, es escuchar voces, era como un sueño, yo estaba tumbada en el suelo, una enfermera me levantaba las piernas, mientras otra me tomaba la tensión y la que me había llevado hasta allí, intentaba hacerme beber insistentemente. Cuando recupere del todo la conciencia, y pregunte que había pasado, me respondieron con otra pregunta (se nota que soy gallega ¡eh!)
- ¿Has desayunado?
- Pero que, desayunar... ¿perdón?
Claro que no había desayunado, si tenía que hacerme una analítica esa misma mañana.
No querían entenderlo, solo pensaban que era una pobre niña hambrienta, preocupada por su peso, ¡Ja!, pero en qué cabeza cabe, que alguien se pueda matar de hambre, hasta esos límites, preocupada solo por su peso, por aquel entonces pesaba 47 Kg.
Después de esa grotesca escena, me mandaron a mi médico de cabecera, que me puso una dieta, para que recuperara mi peso, advirtió a mis padres de que podía sufrir un trastorno alimenticio, aunque fue peor el remedio que la enfermedad. Mis padres me hacían seguir la dieta a rajatabla, y al estar enferma y en casa, no tenía otra opción, lo hice sin rechistar. Pasaron los meses y por fin, el ansiado día del alta después de 7 largos e interminables meses, se acababa todo, tenía mi alta médica, estaba totalmente recuperada de la tuberculosis, y podía volver a mi vida, volvería al instituto, y estaría otra vez con mis amigos... en ese momento pesaba ya 43Kg.

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