
Antítesis del ayuno, afrenta a la agrura.
Lucirás vuestra opulencia, demacrando a la figura.
Fornicaria de la carne, te llaman los esbeltos,que condenan su belleza, a morir bajo tu empeño.
Encantando vas de apetito, a la conciencia hechizada, reina de mil aromas, sustento y deidad.
Sequitos de sabores, escoltan tu esencia; Nos traes la dulzura y nos llevas la ansiedad.
Gime anacrónica la anorexia abatida, por la pericia de tu era fatal... ¿quién habrá que refrenela adefagía voraz, que siembras sobre nosotros. Señora inmortal? ¡No existe! Quien la contenga, nadie lo lograra ni siquiera el divino puede tu festín sosegar.




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