
Pues así me encuentro princesas, en mi noveno día sin tabaco, con mi mal humor notable por momentos, pero contenta de saber que puedo conseguir casi cualquier cosa que me proponga.
Llevo nueve días ya sobreviviendo a fuerza de té verde, chicles sin azúcar y mi pitillo de mentol. Bufff... es increíble el dolor de cabeza que me levanta, el mentol, y eso que no lo he utilizado mucho. Lo compre el primer día, pensando que iba a utilizarlo mas, al fin y al cabo después de 13 años, no debería ser fácil dejar de fumar... Pero lo es. La verdad, estoy sorprendida de lo bien que lo llevo, creo que estoy tan ocupada pensando en la comida, que me obligo a mi misma a no pensar en el tabaco.
Llevo nueve días ya sobreviviendo a fuerza de té verde, chicles sin azúcar y mi pitillo de mentol. Bufff... es increíble el dolor de cabeza que me levanta, el mentol, y eso que no lo he utilizado mucho. Lo compre el primer día, pensando que iba a utilizarlo mas, al fin y al cabo después de 13 años, no debería ser fácil dejar de fumar... Pero lo es. La verdad, estoy sorprendida de lo bien que lo llevo, creo que estoy tan ocupada pensando en la comida, que me obligo a mi misma a no pensar en el tabaco.
Aunque la verdad estoy orgullosa de lo que estoy consiguiendo, y siento que puedo comerme el mundo.
Ahora que ya he dado un paso mas, vuelvo a centrarme al 100% en mi primer objetivo, volver a los 40 kilos.
Espero llevar tan bien la falta de comida, como he llevado la del tabaco y el café, por lo que mañana empiezo una nueva carrera de kilos, con una sola meta, la perfección.
Esta vez tengo una nueva motivación, quiero recuperarlo, y para poder hacerlo, tengo adelgazar, tengo que bajar estos 10 kilos de grasa que cubren mis huesos, desde mi recuperación.
¿Recuperación? Bonita palabra para definir este asesinato, esta muerte lenta y dolorosa que me han provocado en el centro medico. Han matado a mi persona, ya no soy la misma, esa persona extrovertida que era, la han convertido en una amargada, que siente tanta vergüenza de si misma, que no se atreve tan siquiera a salir a la calle.
Se, que muchos de vosotros no lo entenderéis, no podéis ni siquiera imaginaros, la vergüenza que se siente cuando tu reflejo en el espejo, te cuenta toda la verdad, cuando esos pantalones de la talla 32 que te compraste con una sonrisa, empiezan a darte problemas a la hora de abrocharlos, cuando esa camisa, ya no te sienta igual....
No podéis saber la tortura que es, salir a la calle, y sentir como la gente te observa, montar en el autobús y escuchar como hablan a tus espaldas, entrar en la cafetería y saber que se están riendo al ver lo que has engordado...
Ver como la gente a tu alrededor pierde peso, en plena operación bikini, mientras tu cada día subes uno gramos mas, hasta llegar a esto...
No, no puedo seguir, lo he intentado, sabéis que lo he intentado, pero no puedo seguir así...
Ya no puedo mas...




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